Aceptación del Premio Internacional por la Paz y los DD.HH. por Sadi Paul Brancart

Marzo 01, 2017
Sadi Brancart en mesa de honor, asesoría de imagen corporativa en ColombiaEstimados señores y señoras:

Es un honor inmenso para mí recibir hoy tan prestigioso premio por la paz y los derechos humanos, representados por el máximo galardón, la "Magna Cruz Bolivariana". Estoy extremadamente agradecido con todos los que valoraron mi trabajo y confiaron en mí para recibir esta distinción. Hace 6 años que vivo en Colombia, de los cuales estuve 4 como embajador y 2 como empresario colombiano. Por lo tanto, he tenido el placer de descubrir este país desconocido para mí… ¡Y que grata fue mi sorpresa!

Colombia ha conocido una historia trágica desde su fundación, pero este último medio siglo de existencia ha sido el más terrible: la sociedad colombiana tuvo que aguantar tantas penas y sufrimiento, y la noción de derechos humanos estaba ausente. Ni hablar de la paz; la paz era un concepto abstracto. Recibo hoy la distinción de "Magna Cruz Bolivariana". Nunca pensé que Bolívar un día integraría mi vida de manera tan cercana. Antes de fallecer en Santa Marta el 17 de diciembre de 1830, Simón Bolívar, desanimado y decepcionado, declaró que durante su vida no había hecho más que "arar el mar".

Sadi P Brancart en compañía de congresistas colombianosNo vengo aquí a recordar todos los detalles de la historia del país, pero en el transcurso de los últimos 10 años, por fin una luz de esperanza se asomó. Gracias al arduo trabajo, al brío de los gobiernos sucesivos y a una mejor disposición de las partes en conflicto, un lento pero constante avance hacia la paz pudo arrancar.

De hecho, este país que anteriormente venía considerado como un colega poco recomendable, poco a poco recuperó la confianza en una paz posible, al igual que la confianza internacional hacia el país. Los periodistas desempeñaron un papel destacado en esta transformación. Esfuerzos casi sobrehumanos han sido realizados para que paulatinamente la seguridad se instale. Viajé mucho en el transcurso de mi vida, pero es en Colombia donde decidí dejar definitivamente mis maletas. Nací el 14 de agosto de 2014… sí, sí, lo entendieron bien. O más bien renací el 14 de agosto del 2014; el día en el que recibí mi nacionalidad para convertirme en compatriota suyo. Durante mis años en Colombia he podido ser testigo de los adelantos impresionantes realizados. Por supuesto que la vida sigue bien dura para muchos, pero queda claro que este país está emergiendo. Sí, indudablemente el país viene golpeado de manera inevitable por la crisis económica que azota a gran parte del planeta y el continente. Sin embargo, Colombia se mantiene por encima de la muchedumbre y con el desarrollo de la instalación de la paz, el crecimiento económico resultará más robusto.

Fuerzas Armadas acompañando a Sadi Paul BrancartLa calidad de vida se mejora en numerosos sectores, tal como la salud y la educación. La capacitación de los jóvenes colombianos, no tiene nada que envidiar a la de europeos o gringos.

Pero es sobre todo en el campo de los derechos humanos donde el panorama ha cambiado. Hoy en día, Colombia busca sanar las heridas de las inmoderadas víctimas del conflicto y a respetar la dignidad y la libertad de todos. Sean minusválidos, mujeres, minorías sexuales, raciales o religiosas, o quienes lo han perdido todo, que sepan que la lucha por el respeto de cada uno, ya inició.

Mientras que la Paz y los Derechos Humanos se ven amenazados por todas partes en el mundo, paradójicamente, Colombia emerge como un faro, como el ejemplo a seguir de un país que gracias a la determinación de sus dirigentes y a la voluntad inquebrantable de su población, logró lo impensable.

¡No! No Simón Bolívar, no araste el mar. Las semillas que sembraste tuvieron que enfrentar mucha adversidad, pero hoy, un Premio Nobel de la Paz que nos viene del país de las nieves hasta nuestras tierras calientes, es la prueba que tus esfuerzo y los tus seguidores no fueron en balde.

Gracias Don Simón.
Gracias a todos.
Gracias Colombia.